La historia de mi suegra

Mi suegra vivío durante toda su infancia en el campo, en el sur de Chile. Una bicicleta en aquella epoca no era un simple juguete, era algo bastante caro. Ella siempre quizo una bicicleta y pidió a sus padres que le regalaran una para navidad, pero el tiempo pasó y ella nunca tuvo una bicicleta.

Años después, cuando yo ya estaba viviendo con Soledad (su hija) ella se fijo en un antigua bicicleta de paseo que teniamos en el balcón. Le preguntó a su hija que iba a hacer con la bici y Soledad le dijo que no la usaba, que si quería se la llevara.

Ese fue el comienzo. 

Arregló los frenos de la bici, le mandó a hacer una pequeña mantención y desde ese día no hay quién la baje de la bicicleta!. Desde ir a comprar al almacén hasta paseos de dos o tres horas. Al principio sus vecinos del barrio le decián que como era posible que una persona de su edad jugara a ser una niña. Algunos le decián que era "la loca del barrio". Pero a ella no le importó. Depués de unos meses mi suegra bajo de peso y empezó a verse más joven. Ahí fue cuando la gente dejó de burlarse y ahora un par de vecinos han desenterrado sus bicicletas y las usan para pasear por el barrio.

Esta simple bicicleta impactó la vida de mi suegra de una manera que yo no podía sospechar. Ahora se ve más joven, se siente mucho más alegre, gasta menos en la locomoción y hace ejercicio.

Esta historía y muchas otras parecidas es la que nos impulsa a buscar maneras distintas y creativas de poner a la gente sobre dos ruedas.