
Aquí les traemos la cuarta parte de "La construcción del miedo al ciclismo", un artículo original de Dave Horton. En esta parte Dave habla sobre las vías-ciclistas dentro y fuera de la calle y como contribuyen estas a la construcción del miedo. Quiero destacar aquí en portada una frase que creo vale la pena: "La industria de la seguridad en el camino, las campañas de promoción del casco y cualquiera responsable del marketing de las vías fuera del camino, todos ellos tienen un interés en hacer del ciclismo una práctica peligrosa"
Podríamos suponer que el miedo al ciclismo estar en un círculo vicioso el que parece muy difícil de romper, a menos que la páctica del ciclismo pueda ser reposicionada espacialmente para que ocurra en condiciones "nuevas" y "más seguras". En esta sección examinamos los últimos intentos para crear estos nuevos y seguros espacios.
Durante la mayor parte del siglo 20, la gran mayoría del ciclismo en el Reino Unido tomó lugar en las calles. La presunción dominante de la epoca era que (el decreciente número de) los ciclistas compartian en espacio con (un número cada vez mayor de) automoviles, camiones, buses y taxis. Andar en un ambiente dominado por vehículos motorizados potencialmente letales era algo dado por sentado, parte normal de la experiencia ciclista. Pero durante la última decada o algo así, un cambio fundamental en las políticas del ciclismo y su infraestructura ha ocurrido.
Ciclo bandas han sido introducidas a lo largo de toda Bretaña. Muchas de estas ciclo bandas son "en el camino"; el uso de lineas blancas y pintura de color es lo usual para marcar los bordes entre el espacio para el tráfico motorisado y el espacio para los ciclistas. Aunque muchas veces criticado y algunas veces ridiculizado, la meta de esta infrastructura es hacer los viajes en bicicleta más atractivos, rápidos, fáciles, más seguros y placenteros.
En el Reino Unido, en años recientes también se ha visto un gran desarrollo de las pistas "fuera del camino", compartidas no con el tráfico motorizado, sino que con los peatones. Muchas rutas han sido desarrolladas y promovidas por la Sustrans, una organización de caridad comprometida a promover el transporte sustentable (ver Sustrans 2000; www.sustrans.org.uk). Estas rutas han emergido mayoritariamente alrededor de la figura del ciclista, y ellas han ciertamente impulsado el interes y la participación en el ciclismo (Peace 2004; Sustrance 2006).
De todas maneras, una consecuencia no intencionada de la popularidad de estas vías puede ser que el la percepción dominante en el público al respecto del ciclismo es que esta es una actividad que es mejor en lugares "seguros" y "placenteros". Los caminos normales no son un lugar para andar en bicicleta; estos deben ser temindos. Vale la pena notar la posición a largo plazo de las organizaciones ciclistas británicas acerca de las vías "fuera del camino". Durante las décadas de mediados del siglo veinte los caminos británicos se esforzaron por acomodas a los autos y a las bicicletas de manera harmoniosa.
Un panfleto creado por el Cyclist Touring Club titulado "Seguridad en los Caminos: una política justa" establece: "muy seguido se dice que no hay espacio para todos en nuestros caminos actuales y que por eso los ciclistas deben ser removidos. El único tráfico que no puede usar de manera segura los caminos es el tráfico motorizado de alta velocidad, para el cual deben ser proveídas carreteras especiales". En las batallas que siguieron sobre que grupo debía ser "empujado fuera de las calles" los ciclistas eventualmente "ganaron", con el desarrollo de la red de vías motorizadas por el cual hicieron campaña durante mucho tiempo.
De todas maneras, el rápido crecimiento de los niveles de tráfico motorizado significó que no habría vuelta atrás a la "edad dorada" del ciclismo la cual presumiblemente habían esperado con la provisión de las vías motorizadas. La visión organizacional expresada durante los 30s, durante la resistencia ciclista a la idea de ser re-colocados en vías-ciclistas, debería provocar reflexión sobre la situación de hoy. Por ejemplo en "Haciendo los caminos más seguors: El Punto de Vista de los Ciclistas" podemos leer lo siguiente: Es imposible escapara a la conclusión de que la mayoría de la gente y las organizaciones avocadas a los vías-ciclistas no están motivadas a la benevolencia o a la simpatía, aunque ellas declaren que su única preocupación es el bienestar de los ciclistas... una gran parte sobre la propaganda de las vías-ciclistas está basada en el deseo de quitar a los ciclistas de las calles. Es por eso que la petición para estas vías esté comunmente acompañada de la sugerencia de que sea obligatoria por ley. He ahí una sería amenaza al ciclismo. Cyclists' Touring Club 1937, 11-12
Por supuesto la situación hoy es muy diferente. Tal vez lo más obvio es que mucha gente teme andar en bicicleta por las calles aparentemente sí quiere andar en otras partes. No es sorprendente que el andar "fuera de la calle" - no solamente por ocio, sino que también en BMX, bicleta de montaña, cyclo-cross, trial - parezca haber ganado mucha popularidad. Y junto con crecer la cantidad de lugares para andar en bicicleta "fuera de la calle" crece la creencia de que "eso son los lugares" para andar en bicicleta. Las calles dejan de sentirse como un lugar para andar en bicicleta; empieza a sentirse como si andar en bicicleta "no perteneciera a ese lugar". La institutonailzación de este sentimiento, anticipado por los ciclistas de hace 70 años, esta , potencialmente, no muy atrás. En el 2006, el borrador sobre el código de conducta en las carreteras instruía a los ciclistas a usar las vías fuera del camino en donde existieran. Estos planes tuvieron la oposición de los ciclistas, liderados por la CTC, y dejaron claro que estas previsiones sobre alternativas "atractivas" dejaban a la gente que anda en bicicleta "aun más fuera de lugar". Nuevas ideas y conceptos acerca de lo "normal" son creadas y se vuelve "menos normal" ver las calles como un lugar apropiado para andar en bicicleta.
Mientras, andar en bicicleta se ha convertido en una perspectiva aun más de temer para mucha gente. Sin que existan cambios de objetivos necesarios en las codiciones que prevalecen en las calles, la provisión de vías "fuera de la calle" incrementa el miedo a andar en bicicleta. Aun más, la promoción de estas rutas tiende a alimentar este miedo. El material publicitario de Sustrans, por ejemplo, hace uso constante de un adjetivo que ha ganado gran poder en la promoción del ciclismo en el Reinon Unido: "seguro". Un panfleto llama a la gente a "ayúdanos a construir rutas atractivas y seguras en tu área"
Es arguible entonces que los jóvenes de hoy crecen con la espectativa de que, si es que acaso andan en bicicleta, lo harán lejos de los autos. Por supuesto estaríamos equivocados si vemos estas sensibilidades como algo sin oposición. Los avocados al ciclismo insisten cada vez más en que los jóvenes deben ser entrenados para andar en las calles y la financiación del gobierno hacia este objetivo se ha visto incrementado recientemente. Pero la tensión al respecto del lugar correcto para el ciclismo constituye un nuevo campo de batalla para los conflictos sobre movilidad y sustentabilidad en el siglo 21. Vale la pena notar también, para lo que sigue, que la recolocación espacial del ciclismo fuera de las calles está cambiando el objeto del miedo, de el ciclismo hacia el ciclista. En las rutas "fuera de la calle" el ciclista ya no es amenazado ni puesto en peligro y se convierte entonces en la fuente de amenaza para los que se mueven más lento. La fuente del miedo se desplaza desde la práctica hacia el practicante.
Antes de continuar con el tema del miedo al ciclista, quiero brévemente resumir esta sección. La industria de la seguridad en el camino, las campañas de promoción del casco y cualquiera responsable del marketing de las vías fuera del camino, todos ellos tienen un interés en hacer del ciclismo una práctica peligrosa.
Al ciclismo, en otras palabras, se lo hace "peligroso" con estos intentos de volverlo "seguro". Cada uno de los casos que he discutido llevan implicado la producción de miedo al ciclismo. Este miedo impide a la gente de andar en bicicleta. Pero ahora yo quiero tocar de manera más directa algo que hasta ahora yo sólo he tocado de manera tangencial, la potencial relevancia que juega el 'miedo al ciclista' en el 'miedo al ciclismo'.
Dave Horton es un sociologo y amante de todo aquello que tenga que ver con el ciclismo. Pertenece al grupo de Investigación de Ciclismo y Sociedad en el Reino Unido. Dave trabaja en Lancaster en el centro Ambiental del la Universidad de Lancaster en el proyecto ‘Entendiendo el caminar y el ciclismo`.
















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