El miedo al ciclismo, por Dave Horton (Parte 5 y final)

Enviado por Alejo el 09/02/2010 a las 13:38

 

Aquí les traemos la quinta parte de "La construcción del miedo al ciclismo", un artículo original de Dave Horton. Aquí Dave nos muestra como no es sólo el ciclismo el que se ha convertido en objeto de miedo, sinó que también el ciclista ahora es temido. El artículo explica como la identidad del ciclista en las calles es la de un intruso. Por último Dave nos da sus conclusiones sobre todos los artículos.

Voy ahora a cambiar desde el tema del miedo al ciclismo el cual es producido construyendo el andar en bicicleta como algo peligroso, al tema de como la identidad del "ciclista" tiende a invocar el miedo. Aquí hay espacio para aplicar teoría psicoanalítica, en particular las ideas de "proyección" y "transferencia". Pero no voy a aventurar muy lejos en este territorio en lo que queda de este capítulo. Prefiero en cambio llevar la atención al trabajo de Georg Simmel (1971[1909]), y a artículos más recientes sobre el trabajo psicológico en el estigma (Goffman 1968), el estereotipo (Pickering 2001) y "el chivo expiatorio" (Cohen 2002[1972]).

En el Reino Unido durante el sigo 20, el ciclismo gradualmente cambió de ser un medio mayoritario de movilización a ser uno minoritario. Así como el volumen, la velocidad y la dominancia de los vehículos motorisados creció, al ciclismo se le designó aún menos espacio en los caminos. Hemos visto que el impulso para eliminar el ciclismo de las carreteras tuvo éxito, para lo cual las organizaciones ciclistas hicieron campaña. Sin embargo, en todas partes fue reducido a una práctica  que toma lugar en los bordes de la infraestructura de un sistema de transporte que está cada vez más centrado en el automóvil. El masivo poder del automóvil se expresa bien en su monopolio del espacio en las carreteras.

Esta dominancia del automóvil al parecer dada por sentado, llevo al ciclismo a un estado de peligro a lo largo del último tercio del siglo 20. Hacia el final del siglo, el ciclismo se daba de manera espacial en la cuneta. La espaciabilidad de una práctica siempre tiene implicaciones en la identidad de la gente (Lefebvre 1991; Shields !991; Sibley 1995). Si el ciclismo era espacialmente en la cuneta, entonces también lo eran las identidades de los ciclistas. El ciclismo, y más especialmente el ciclismo utilitario urbano, se ha convertido en una práctica contaminada y contaminante, y "el ciclista" en una entidad contaminante y contaminadora.

La aceptación cultural de la marginalidad espacial del ciclismo, particularmente cuando se combina con la imagen estigmatizada del ciclista, tiene grandes consecuencias. Tiene por significado que aquellos ciclistas que no se apegan a los márgenes, pero conscientemente  o inconscientemente tratan de "centrarse" en si mismos, son experimentados como una amenaza, como algo inquietante y son demonizados -- esto es mucho más visible y poderoso en los medios masivos de difusión como periódicos y televisión.

Así, los ciclistas hacen protestas colectivas, como "Masa Crítica", las cuales son particularmente vilipendiadas (Carlsson 2002). Pero incluso el menos "político" de los ciclistas en algún momento se saldrá de la invisiblidad de los márgenes y desde ahí inadvertidamente desafiará la el monopolio espacial del automóvil. Este ciclista puede ejecutar una gama completa de maniobras diseñadas para tomar atajos, evitar atrasos y escapar del peligro. Hay que destacar que muchos de esos movimientos, ya sean "ilícitos" o simplemente no puedan ser efectuados por los automovilistas, son estrategias de reducción de riesgos, tácticas desarrolladas por ciclistas para reducir los conflictos y el riesgo de chocar con otros.

Pero a diferencia de la seguridad en la educación vial, los cascos y la "nueva" infraestructura ciclista, muchas de estas prácticas no están oficialmente sancionadas y por lo tanto, no se las reconoce como enteramente legítimas. Las mismas tácticas que han permitido a los ciclistas sobrevivir como una práctica urbana pueden también reforzar la ya estigmatizada identidad del ciclista.

Los medios masivos están muy alerta al potencial de la identidad estigmatizada del ciclista para tener una "buena historia", especialmente en un contexto social el cual de manera creciente alienta a las personas a refleccionar en las alternativas de transporte y cuestiona sus propias vidas centradas en el automóvil (ver más abajo). Los editors de periódicos están sintonizados para saber que es lo que sus lectores y anunciantes quieren (y deberíamos notar cuan alta es la proporción de estos anunciantes que pertenecen a la industria del automóvil, de la cual dependen los ingresos de los periodicos). De ahí que los medios estén entonces predispuestos a reproducir la imagen dominante de los ciclistas como unos "gamberros", un extraño que rompe la ley (por ejemplo, Hoey 2003).

Este estereotipo funciona aislando ciertos comportamientos, separandolos de su contexto y su significado, y atribuirlos a "todos los asociados a un grupo o categoría en particular" (Pickering 2004). Y estas representaciones estereotipadas contribuyen a mantaner al ciclista como un "otro" (Basford et al 2003; Dickinson 2004; Field 1996;Reid 2004)

Contra el contexto socialmente y ecologicamente destructivo de los automóviles, la reproducción de preocupaciones acerca de comportamiento de los ciclistas es un clásico ejemplo de "chivo expiatorio" (Cohen 2002). El buscar "chivos expiatorios" desvía la atención  lejos de crímenes más grandes, como en este caso el sacrificio del ciclista en la búsqueda ideológica de "motorizado-como-algo-normal". A travez de representar la práctica marginal del ciclismo como "desviados", la práctica del manejar un auto es reproducida y afirmada como "normal". Representaciones del ciclismo como algo desviado y de los ciclistas como extranjeros, contribuyen a, y son facilitados por, los bajos niveles de ciclismo lo cual significa que poca gente es capaz de tomar y defender el punto de vista del ciclista.

Pero los tiempos están cambiando. El ciclismo se ha vuelto extraño y el ciclista un extraño. Pero aún así hay una intensa ambivalencia sobre el extraño (Simmel 1971). La prescencia del extraño sugiere la posibilidad de "otra manera". En un contexto de preocupación sobre el cambio climatico y una creciente inquietud acerca de "el auto", los ciclistas encarnan la posibilidad de un orden social diferente.

Hay entonces aquí hay otro reto para el ciclismo como una práctica marginalizada y al ciclista como una identidad estigmatizada. Pero esta vez no son "Masa Crítica" ni los ciclistas "aberrantes" quienes, moviendose desde los márgenes a una posición central, los que hacen el desafio. Es el gobiern. Más precisamente, es la política y discurso sobre el transporte el que  está, a la luz de un rango de "problemas" sociales y ambientales, poniendo el ciclismo nuevamente "en el centro".

La política de transporte del Reino Unido (más notablemente Transporte en Londres) está reconociendo al ciclismo como "algo bueno" y haciendo claro que la gente debería probarlo. Los medios masivos, en su extremo más progresista, está también representando al ciclismo en términos más positivos. El 7 de Junio de 2006, la primera página de un periódico del RU, The Independent, destacó una imagen de una rueda delantera de una bicicleta en conjunto con el titular "¡Revolución! Bretaña abraza la bicicleta" (Milmo 2006).

Durante el último tercio del siglo veinte el ciclista fue relegado en favor del motorista. Pero el ciclista está volviendo. Y nuevamente, es experimentado por mucha gente como una amenaza. La separación radical del ciclista y el motorista en la sociedad del Reino Unido regresa como un fantasma inquietante. El empuje para traer el ciclismo desde los márgenes sugiere la idea de las vidas centradas en el automóvil no seguirán por siempre. Forzar un encuentro con la idea de uno mismo como ciclista provoca miedo al ciclismo. Así, mi argumento no es que sólo producido por los intentos de hacerlo más seguro, sino que también este miedo está relacionado con la ansiedad de la gente de que ellos también podrían terminar andando en bicicleta y convertirse "en un ciclista".

Conclusiones

El miedo al ciclismo constituye una barrera emocional significativa para andar en bicicleta. Irónicamente, este miedo es producido por los intentos de hacerlo más seguro. Durante todo el tiempo que el ciclismo permanece como "algo para temer", permanece también como una práctica marginal y marginalizada. La construcción cultural constante del ciclismo como algo peligroso justifica la continua marginalización espacial de la práctica del este, lo cual permite entonces la continua construcción del ciclista como un "otro", como un "extraño" pedaleando en los márgenes. La marginalidad ideológica, espacial y cultural del ciclismo son reproducidas de manera constante y todas juntas.

Pero el ciclismo está saliendo de estos márgenes. Hay - tentativas - señales de un renacimiento del ciclismo. Un rango de actores está hoy buscando elevar la posición del ciclismo en la política de transporte, para convertirlo en algo masivo. Si este empuje continua en el futuro, podríamos ver las ansiedades de la gente, cambiar al respecto de la actual dominancia del automóvil que es proyectada sobre los ciclistas (Sandercock 2002, Sigona 2003, 70). Mientras la gente siente que crece la presión de que ellos suban a una bicicleta y así se dan cuenta de la realidad de las condiciones actuales del ciclismo, podríamos escuchar más quejas de que el ciclismo es demasiado peligroso.

El miedo de la gente al ciclismo se volverá más real y poderoso a medida que los prospectos de que ellos anden en bicicleta crezcan. Y la gente sentirá y temerá la pérdida de un tipo de vida que ha vivido como automovilista. Cuando estas ansiedades se vuelvan intensas y las voces que dicen que andar en bicicleta es demasiado peligroso se vuelvan vociferantes, deberíamos, yo creo, tomarlas como un signo de que - como cultura - nos estamos poniendo realmente serios acerca de volver a subirnos a nuestras bicicletas.

En el intertanto, ¿que puede hacerse para alejar el miedo de la gente al ciclismo?. Aunque está constantemente siendo producido, ni el miedo al ciclismo ni al ciclista son inevitables. Ambos, las condiciones para la práctica del ciclismo y la representación del ciclista, pueden ser cambiados, y por ende, producir efectos diferentes. Mucha gente que pedalea hoy en día - corredores, turistas, mensajeros - pertenecen a culturas ciclistas las cuales producen y reproduecn experiencias positivas y representaciones del ciclismo. Esta gente puede estar consciente de la construcción del ciclismo como algo de temer, y del ciclista como un "extraño" o "desviado", pero estas representaciones negativas son fácilmente superadas  por las evaluaciones confirmatorias de que  el ciclismo y los ciclistas continúan fluyendo a través de sus mundos culturales específicos.

Correspondientemente, podemos, en una variedad de formas, promover una cultura pro-ciclista.  Al nivel de representación, nuestra tarea es generar y continuamente reafirmar representaciones positivas del ciclismo como una práctica normal y disfrutable, algo que me satisface ver que sucede en, por ejemplo, las recientes campañas de marketing de "Transporte  para Londres" y  "Inglaterra Ciclista". Ciertamente, debemos dejar de comunicar inadvertidamente los peligros de andar en bicicleta, y en cambio proveer a la gente con muchas, variadas y positivos representaciones de la práctica del ciclismo y de la identidad de los ciclistas. El miedo al ciclismo puede ser distinto, pero nosotros debemos ayudar a que pase.

Gracias por acompañarnos y leer estos artículos. Espero que al igual que yo, tengan una mejor visión del panorama del mundo ciclista y de como se construyen los miedos en general.

A mi en particular me sorprende como, sin darnos cuenta, somos bombardeados por mensajes que pensando en nuestro bienestar nos hace tener miedo y nos hace dejar prácticas saludables. Me pregunto en que otras cosas pasa lo mismo y no me doy cuenta.

¿Que les parecieron estos artículos?

 

Dave Horton  es un sociologo y amante de todo aquello que tenga que ver con el ciclismo. Pertenece al grupo de Investigación de Ciclismo y Sociedad en el Reino Unido. Dave trabaja en Lancaster en el centro Ambiental del la Universidad de Lancaster en el proyecto ‘Entendiendo el caminar y el ciclismo`.

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oscar marin
oscar marin el 21/05/2010 a las 17:51

Un articulo muy bueno muchas gracis por difundirlo


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