Hace un par de días fui a buscar una bicicleta que nos donaron. Cuando venía de vuelta por Avenida Vitacura, muchas veces me topé con escenarios como este.
Por Vitacura es muy peligros andar en bicicleta por la calle, debido a que los autos andan muy rápido y por eso subí a la vereda. Pero tampoco en la vereda podía andar. Tuve que bajarme varias veces de mi bici para poder andar entre los automóviles que llenaban la vereda.
Este es un paisaje que es cada vez más común. Son tantos los automóviles que hay en nuestra capital, que ya no hay lugar donde poner ponerlos. Son cada vez más los lugares que, por costumbre, se están convirtiendo en estacionamientos, en vez de ser lugares para que podamos caminar. La foto de abajo nos muestra una vereda ancha, pensada para que las personas caminen cómodamente. Pero está siendo usada de la manera menos eficiente posible. Con sólo unos pocos autos la vereda ya está casi totalmente ocupada. El auto rojo de la izquierda estaba obstaculizando lo poco que quedaba para transitar.
Esta es Chile España, una de las calles en las que jugaba cuando era chico. Ahora sus veredas, que antes eran para que la gente caminara y los niños jugaran, se han convertido en un lugar para acumular autos.
Si sumamos el espacio de la calle, más el espacio que ahora se usa de las veredas (la vereda de enfrete está igual), en Chile España el 95% de la calle está destinada para los automóviles. Pero no es sólo una cosa de cantidad, sino que también de calidad. El espacio destinado para que caminemos se va reduciendo, y el que queda está pobremente diseñado. Veamos la misma foto desde otro angulo.
Esto es un broma pesada para la gente que tiene o que quiere caminar. La vereda no sólo es angosta sino que está llena de hoyos y árboles que impiden pasar. Para la gente joven será fácil, pero una persona con discapacidad o una persona de la tercera edad, tendrá gran dificultad para moverse.
Cuando estacionamos sobre una vereda porque no hay más estacionamientos, sólo para no dejar el auto un poco más lejos, estamos haciendo la vida más incomoda para la gente que transita por las veredas. Cuando destruimos el espacio para los peatones, para guardar autos, son muchas las personas que pierden sus espacios comunes y muchos los niños que ya no tienen donde jugar.
La responsabilidad de construir una ciudad amable, es de todos nosotros. Con esto quiero decir que cada vez que tomas una decisión, tienes que tener en cuenta, como esta puede afectar a tu entorno y la gente que ahí vive.











































este articuloexperiencia, demuestra una vez mas lo que las AUTO-ridades no quieren ver, aunque sea del porte de un AUTO,nuestras amables cuidades se han destruido para las PERSONAS, para darle espacios a los AUTOIMOVILES, y no creo que los criterios de HACER CIUDAD cambie desde estas u otras AUTO-RIDADES, la tarea es de cada uno de nosotros hacer cuidad desde nuestros espacios o rincones