En Copenhagenize leo un interesantisimo artículo (sólo en ingles) que habla de cosas tan separadas como el sushi y las bicicletas
El autor, Mikael Colville-Andersen, evangelizador mundial sobre el ciclismo urbano, nos cuenta que muchas veces en sus conferencias alrededor del mundo la gente se le acerca y le dice "si, pero usted no entienda... nosotros vivimos en una cultura diferente". Con eso se da a entender que no es posible tener un transporte que contemple la bicicleta como un medio de transporte.
Mikael dice que no hay nada más absurdo, que el marketing demuestra justamente lo contrario. Muchas veces basta con cambiar un poco el exterior de algo para que sea aceptado por un país. Ejemplo de eso son varios modelos de autos cuyas ventas han despegado al venderse con un nombre distinto al del original.
Pero el mejor ejemplo de que una cultura puede cambiar, y absorber algo de manera permanente, es el sushi.
El sushi es una comida oriental, basada en conceptos radicalmente distintos a las típicas cocinas orientales. El sushi apareció primero tímidamente en algunos establecimientos dedicados, pero luego se transformó en algo sofisticado, un gusto de cierta clase social. Al extenderse, el sushi se acercó a todo tipo de gente y local. Hoy es posible comprar sushi en un supermercado en Canadá,en un café en Rusia o incluso en la calle como en Chile. Hoy el sushi forma parte de la comida, ya no sólo es una moda sino que parte del repertorio de comida para todos los días.
En palabras de Mikael:
Si algo tan extraño como el sushi, arroz y pescado crudo envuelto en algas, fue capaz de cruzar fronteras culinarias tan bien protegidas, entonces seguro deben haber buenas oportunidades de traer las bicicletas a nuestras calles
Hoy la bicicleta está comenzando a ser una moda en muchos lugares, pero lo más importante es que se está gestando una nueva generación de gente que ya anda en bicicleta de manera habitual. Personas que la usan como un medio de transporte práctico, entretenido y no contaminante y, dependiendo de la persona, un medio de transporte con estilo. Para estás personas la bicicleta forma parte de su vida y transforman la cultura del país donde viven.
Con un poco de suerte y marketeando de manera positiva la bicicleta, esta cultura pasara a formar parte de nuestro entorno.. como el sushi.










































Buen artículo. Creo que son parte de las consecuencias positivas de la globalización. A mayor masificación del uso de la bicicleta, esta pasa de ser una moda, un cliché, y viene para quedarse como un hábito. A ver si las politicas públicas siguen ese impulso de una buena vez...